Armas no letales

Armas no letales

25 julio, 2018 0 Por admin

Las armas no letales se han convertido en un elemento indispensable dentro del equipamiento defensivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel mundial, a excepción de nuestro país que sigue a la cola en el uso de estos medios. El principal objetivo de estas armas es incapacitar o inmovilizar al agresor, evitando en lo posible herirle o producirle ningún tipo de lesión, pero sobre todo reduciendo al mínimo las posibilidades de causarle la muerte.

A pesar de que muchas de ellas utilizan para su funcionamiento las más novedosas tecnologías, las armas no letales no pueden considerarse como algo totalmente novedoso. Y es que las primeras referencias oficiales de estas armas se remontan a los primeros años de la década de 1970. En aquella época, concretamente en el año 1972, la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos NSF (National Science Foundation) emitió un informe público en el que daba a conocer a la sociedad un total de 34 tipos de armas no letales distintas. Aquel primer catálogo contenía armas químicas, munición plástica, pistolas eléctricas, aturdidores acústicos, aturdidores luminosos, etc. En definitiva, un amplio abanico armamentístico cuya característica común era su escasa letalidad.

Muchos son los nombres y sinónimos utilizados desde entonces para referirse al mismo concepto-tipo de armas, aunque el más popular y extendido sin duda alguna es el que da nombre al título de este artículo: “armas no letales” se emplean indistintamente otros como “armas incapacitantes”, “armas intermedias”, “armas de baja letalidad” o “armas de letalidad reducida” prefiriéndose estos últimos conceptos que se ciñen más a la realidad que el propio concepto de arma no letal, pues aunque como veremos más adelante el uso de estas armas se ha probado más que seguro, en raras ocasiones y bajo determinadas condiciones pueden llegar a provocar efectos letales.

Normativa Española

En un Estado democrático y de derecho la Policía es el único organismo público que se encuentra facultado, en circunstancias excepcionales, para requerir coactivamente de los ciudadanos una determinada conducta, mediante la aplicación inmediata, si fuere necesario, de un amplio rango de fuerza que se extiende desde la mera presencia -con la presión psicológica que ésta implica- hasta la fuerza física propiamente tal, en sus diversos grados, cuya cúspide se encuentra representada por la fuerza letal del uso del arma de fuego.

Así, la Ley Orgánica 2/86, de 13 de Marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad señala:

Los funcionarios de policía materializan el eje de un difícil equilibrio, de pesos y contrapesos, de facultades y obligaciones, ya que deben proteger la vida y la integridad de las personas, pero vienen obligados a usar armas; deben tratar correcta y esmeradamente a los miembros de la comunidad, pero han de actuar con energía y decisión cuando las circunstancias lo requieran.

Además también en la referida Ley se exige a los policías que:

Solamente deberán utilizar las armas en las situaciones en que exista un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad física o las de terceras personas, o en aquellas circunstancias que puedan suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana y de conformidad con los principios a que se refiere el apartado anterior.

Policía Nacional con arma letal

El uso de la fuerza y especialmente el uso de armas de fuego para hacer cumplir la Ley es, obviamente, una medida extrema que atenta contra el derecho a la vida y la integridad física de las personas, por lo que el Estado debe cada vez limitar más su uso a favor de otros sistemas técnicos e incapacitantes cuya utilización no resulte letal por principio.

La citada Ley Orgánica 2/86, de 13 de Marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad indica que:

En el ejercicio de sus funciones deberán actuar con la decisión necesaria, sin demora cuando de ello dependa evitar un daño grave, inmediato e irreparable; rigiéndose al hacerlo por los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la utilización de los medios a su alcance.

A pesar de dicha exigencia legal resulta difícil exigir proporcionalidad al funcionario de policía si no dispone de medios eficaces a su alcance, por lo que resulta evidentemente fundamental que los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad además de contar con armas letales, cuenten también con armas incapacitantes de baja letalidad, en términos que pueda disponer de las herramientas idóneas para optar por alternativas menos letales, que permitan hacer un uso gradual y progresivo de la fuerza.

Normativa Internacional

Pepperball : Arma de baja letalidad

El primer texto legal de carácter internacional en reconocer las bondades de estas armas se produjo en la ONU el año 1990 dentro de los popularmente conocidos Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley adoptados por el Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, donde se aconsejo la adquisición de estas armas a los estados miembros de la ONU, entre los que España forma parte:

[…] Los gobiernos y los organismos encargados de hacer cumplir la ley establecerán una serie de métodos lo más amplia posible y dotarán a los funcionarios correspondientes de distintos tipos de armas y municiones de modo que puedan hacer un uso diferenciado de la fuerza y de las armas de fuego. Entre estas armas deberían figurar armas incapacitantes no letales para emplearlas cuando fuera apropiado, con miras a restringir cada vez más el empleo de medios que puedan ocasionar lesiones o muertes. Con el mismo objetivo, también debería permitirse que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cuenten con equipo autoprotector, por ejemplo, escudos, cascos, chalecos a prueba de balas y medios de transporte a prueba de balas a fin de disminuir la necesidad de armas de cualquier tipo. Se hará una cuidadosa evaluación de la fabricación y distribución de armas incapacitantes no letales a fin de reducir al mínimo el riesgo de causar lesiones ajenas a los hechos y se controlará con todo cuidado el uso de tales armas. […]

Así la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, en su libro Normativa y Práctica de los Derechos Humanos para la Policía – Manual ampliado de derechos humanos para la policía en su edición de Febrero de 2004, señala en su página 40, en relación a los funcionarios con responsabilidades de mando y supervisión que:

Obtenga y distribuya instrumentos no letales con efectos incapacitantes y para la dispersión de multitudes. Obtenga la gama más amplia posible de medios para el uso diferenciado de la fuerza.

En el referido manual además se señala en su página 39 para todos los funcionarios de policía:

Obtenga y aprenda a usar distintos medios para el uso diferenciado de la fuerza, como armas incapacitantes no letales.

En el libro Entender la labor policial. Recursos para activistas de derechos humanos publicado por Amnistía Internacional en el año 2007, cuya temática son los derechos humanos y la educación en derechos humanos, se señala en su página 126:

5.2 Principios fundamentales de derechos humanos relativos al uso de la fuerza y de armas de fuego

Sólo se puede alcanzar la proporcionalidad si la policía tiene a su disposición un amplio abanico de técnicas y material, incluido equipo autoprotector (como escudos, cascos, chalecos a prueba de balas y medios de transporte a prueba de balas), «técnicas de mano vacía» y armas incapacitantes no letales.

Por último el Comité de Ministros del Consejo de Europa en su Recomendación 10/2001 a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía, adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros, señala que:

La policía y todas las intervenciones de la policía deben respetar el derecho de cualquier persona a la vida.

Conclusiones

Son muchos los países europeos que llevan años utilizando distintos tipos de armas de baja letalidad:  Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, Suiza, Finlandia, Polonia, Dinamarca, Suecia, Holanda, Lituania, Andorra, Eslovenia, Austria, Irlanda y Grecia son solo algunos ejemplos.

Police Force Triple Defender : Otro arma de baja letalidad

Sobre decir que, más allá de Europa, el uso de este tipo de armas es especialmente relevante en países de América, concretamente en los Estados Unidos, donde diversos estudios han demostrado reiteradamente que su uso salva vidas, reduce el número de agentes lesionados así como reduce el propio número de agresiones a policías.

En España, aunque poco a poco se van incorporando este tipo de armas en los cuerpos de policía, sobretodo de ámbito autonómico y local, sigue siendo mayoritaria su falta de dotación en la inmensa mayoría de corporaciones policiales, ignorando la normativa nacional e internacional al respecto. No solo no dotan a sus agentes de armas incapacitantes de baja letalidad, si no que prohíben específicamente su uso, al contrario que ocurre en la mayoría de países europeos, donde el uso no solo está permitido si no que son las propias corporaciones policiales las que dotan a sus agentes de estos eficaces medios que tal y como hemos visto a lo largo de este artículo, resultan imprescindibles para el correcto desarrollo de la actividad policial.

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