¿QUÉ HARÍA SI LA VÍCTIMA FUERA ELLA?

¿QUÉ HARÍA SI LA VÍCTIMA FUERA ELLA?

19 julio, 2020 0 Por Erick Nos

AUTOR: FERNANDO CORNAGO

Hace ya tiempo que, durante el servicio diario, diferentes compañeros muestran ciertas inexactitudes conceptuales, cuando no pocas dudas de aplicación, para con ese gran lío jurídico que encarna, desafortunadamente, las tan de moda violencia de género y familiar.

Tras una charla reciente con varios de ellos, atacaré directamente el concepto de ambos delitos para intentar aclarar tanto los errores de apreciación como de calificación y consecuencia jurídica posterior que, personalmente, he podido presenciar en algunos casos, con, todo hay que decirlo, no poca estupefacción.

Indicativo X. Diríjase a la Calle Y. Al parecer, existe una discusión de pareja. Ella ha recibido varios golpes por parte de su novio. Se oyen gritos, ruidos y por lo que se escucha de fondo, parece haber una gran tensión

Cualquier policía con un mínimo de experiencia podrá dar fe de la cotidianeidad de este tipo de avisos. Llegamos al domicilio en cuestión y, según refiere una de las partes, ha habido una fuerte discusión. Si ella confirma lo alertado manifestando que su novio le ha pegado, nadie duda en la consecuencia: detenido del tirón.

No es un hecho flagrante; no lo hemos visto directamente… pero S.T.S. 1998/2002 mediante, tenemos sólidos indicios. Estamos ante lo que tiene todos los elementos del delito y una de las partes ha tenido, a priori o ex ante, participación directa en el mismo.

Cuando hablamos, a nivel de patrulla, de la famosa violencia de género, lo que a continuación debe venirnos a la mente para que ésta se cumpla, es que solo se da cuando la víctima es mujer. Según la unanimidad parlamentaria del legislador, expresada al efecto en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, consiste en la comisión de un delito físico o psicológico, justificado en la dominación o posesión de ella respecto de él. Según la exposición de motivos de dicha Leyse manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige hacia las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”. Algo así como eres mía y no vales para nada; y como eres mía, hago contigo lo que quiero. Podremos estar o no de acuerdo, pero jurídicamente, son las normas del juego y en base a las cuales procedemos.

Dicha reforma además incluyó, según recoge la propia exposición de motivos que “la Ley introduce normas de naturaleza penal, mediante las que se pretende incluir, dentro de los tipos agravados de lesiones, uno específico que incremente la sanción penal cuando la lesión se produzca contra quien sea o haya sido la esposa del autor, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia”.

¿Pero qué ocurre si con motivo de una idéntica llamada los papeles se invierten? Lo que provocaba la detención del tirón se convierte en serias dudas… pasando a ser de entre muchas a un buen montón.

 “Indicativo X. Diríjase a la Calle Y. Al parecer, existe una discusión de pareja. Él ha recibido varios golpes por parte de su novia. Se oyen gritos, ruidos y por lo que se escucha de fondo, parece haber una gran tensión

Personados en el lugar y con la situación dada la vuelta, si él confirma lo alertado manifestando que su novia le ha pegado, ¿la detenemos del tirón? ¿O más bien comienzan las dudas y los debates que, generalmente y a poco que uno sepa, acaban provocando entre incredulidad e indignación?

– Caballero, ¿tiene Ud. lesiones? – No. Pero me ha agredido y para evitarme problemas les he requerido

– ¿Conviven Ustedes? – Íbamos a empezar la semana que viene, pero a la vista de lo acontecido me da que cada uno se queda en su sitio…

– ¿Lo de hoy es algo habitual? – No. Solo ha sido hoy. Me ha tirado el móvil contra el suelo, me ha pegado y por ello les he requerido

– ¿Va a denunciar? – No estoy seguro. Creo que no pero tengo dudas…

– Entonces lo mejor será que se vaya del domicilio. Ya sabe Ud. cómo está la Ley y en estos casos poco más se puede hacer…

Tras este pequeño diálogo los actuantes concluyen que, al no haber lesiones graves, habitualidad ni estar seguro de denunciar, lo que procede es acompañarle a él fuera y que abandone el lugar.

Mismo hecho, inversión de protagonistas, consecuencia jurídica diametralmente opuesta. Bienvenidos a un ejercicio flagrante de arbitrariedad y de omisión. Con añadiduras altamente forzadas del estilo “ya sabes cómo está la Ley”; “tienes todas las de perder”; “lo mejor es que te vayas del domicilio y ya si eso mañana lo habláis y os volvéis a ver…” se intenta justificar lo que, si bien es cierto pudiera ser un poco lioso, debiera acabar igual. Ambos supuestos son delitos y, exista o no flagrancia, ambos llevan como menos grave la pena aparejada. Estamos ante sendos delitos, de género y de violencia en el ámbito familiar, que sin ninguna duda debieran concluir, jurídica y operativamente, exactamente igual.

Es por ello que desde aquí recomiendo a quienes se vean en idéntico lance que, en este tipo de avisos, añadamos una última pregunta a nuestro repertorio antes de resolver: ¿qué haría si la víctima fuera ella? Si la respuesta es detener, en tal caso, ES JUSTO COMO DEBO PROCEDER.

Encuadradas todas ellas dentro del TÍTULO VI del Código Penal, referido a las lesiones, hablamos de un tipo delictivo que, desterrando de una vez por todas el concepto “HABITUALIDAD”, para su más sencillo entendimiento, diferenciaremos entre violencia de género, doméstica de pareja y doméstica familiar.

VIOLENCIA DE GÉNERO

Tipificado tras la reforma operada por la L.O. 1/2004 en el artículo 153 CP, nos referimos a la violencia de género cuando, en una relación pareja, existe un episodio de violencia entre ambas partes siendo el protagonista el varón.

Centrados en el punto nº 1 diremos que se trata de un delito físico-afectivo consistente, por decirlo de modo mundano, en el mero golpeo o empujón doloso aun cuando éste no cause lesión.

Es un delito aplicable a relaciones presentes o pasadas, con o sin convivencia, que BAJO NINGÚN CONCEPTO REQUIERE HABITUALIDAD; basta con un episodio esporádico o puntual.

Artículo 153

  1. EL QUE cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión de menor gravedad de las previstas en el apartado 2 del artículo 147, o GOLPEARE O MALTRATARE DE OBRA A OTRO SIN CAUSARLE LESIÓN, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad AUN SIN CONVIVENCIA, […] SERÁ CASTIGADO CON LA PENA… MENOS GRAVE.

Como ya se ha apuntado, desde el año 2004 pasó a ser un delito que “se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad, tratándose de “una violencia que se dirige hacia las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”. Es un delito que se consuma fruto de una simple y llana discusión. Un hecho concreto, esporádico y puntual que, siendo violencia de género, no se encuadra dentro de la protección contra la integridad moral salvo que exista, documentada fehacientemente, la requerida habitualidad.

Añadía además el legislador tras la controvertida modificación que “también se castigarán como delito las coacciones leves y las amenazas leves de cualquier clase cometidas contra las mujeres mencionadas con anterioridad”, tipificando sus penas aparejadas como menos graves, debiendo proceder, al contrario de cuando se invierten los papeles, a la inmediata detención del autor. Distinta consecuencia jurídica para un mismo hecho. De nuevo podremos estar o no de acuerdo, pero jurídicamente, son las normas del juego y en base a las cuales procedemos.

VIOLENCIA DOMÉSTICA DE PAREJA

Centrados en el punto nº 2 diremos que se trata de un delito de violencia doméstica de pareja cuando éste sea físico-afectivo llevado a cabo en el resto de las combinaciones posibles de pareja, esto es, por la mujer hacia el varón, por la mujer hacia la mujer o por el varón hacia el varón, consistente igualmente, por decirlo de modo mundano, en el mero golpeo o empujón doloso aun cuando éste no cause lesión.

Al igual que el analizado del punto nº 1, también este punto nº 2, es aplicable en relaciones presentes o pasadas, con o sin convivencia, NO REQUIRIENDO BAJO NINGÚN CONCEPTO DE HABITUALIDAD; basta con un episodio esporádico o puntual.

2. SI LA VÍCTIMA DEL DELITO […] FUERE alguna de las personas a que se refiere el artículo 173.2 (EL VARÓN -O PAREJA DEL MISMO SEXO QUE QUIEN AGREDE- DE LA RELACIÓN AFECTIVA […]), exceptuadas las personas contempladas en el apartado anterior de este artículo, el autor SERÁ CASTIGADO CON LA PENA… MENOS GRAVE.

Entonces estos delitos de lesiones afectivas, ¿son lo mismo, pero al revés?

La respuesta simplificada es sencilla: salvo si hablamos de coacciones o amenazas leves sin arma ni instrumento peligroso (con pena leve en caso de ser ella quien las ejerce y menos grave en caso de ser él) ; son lo mismo. Cualquier golpeo o maltrato de obra doloso aun sin lesión (golpe, torta, patada, empujón, tirón de pelo, …) conlleva, en caso de su conocimiento por funcionario público, la inmediata detención. El legislador lo deja claro: CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA QUEDA PROSCRITO EN LOS CÍRCULOS DE AFECTIVIDAD, AUNQUE EN ESTOS NO EXISTA CONVIVENCIA.

Solo existe una pequeña diferencia entre ambos. Dentro de las penas aparejadas por las acciones expuestas, podrán ser castigadas de igual manera tanto en los trabajos en beneficio de la comunidad como en el tiempo de prohibición de tenencia y porte de armas, siendo distintas en los meses de prisión: si él es quien le maltrata de obra a ella partiremos desde los 6 meses pudiendo alcanzar el año; si quien maltrata es ella a él (o pareja del mismo sexo de quien agrede), partiremos desde la mitad de la primera. De nuevo, distinta consecuencia jurídica para un mismo hecho. De nuevo, estando o no de acuerdo, jurídicamente son las normas del juego y en base a las cuales procedemos pero en todo caso en el segundo de los supuestos es el delito por el que contra ella se debiera haber procedido.

¿Y SI AMBOS PARTICIPAN EN LA PELEA?

La respuesta, aunque chocante, es directa y sencilla: en ese caso necesitaremos dos juegos de pulseras y ambos serán conducidos a comisaría. Él irá por el .1 de género y ella por el .2 de doméstica de pareja, ambos dentro del ya analizado delito de lesiones por relación presente o pasada aún sin convivencia.

Aclaradas las variantes de las lesiones afectivas y encuadradas en los mismos apartados, pasaremos a analizar la violencia doméstica familiar, mediando convivencia.

VIOLENCIA DOMÉSTICA FAMILIAR

Artículo 153

  1. SI LA VÍCTIMA DEL DELITO […] FUEREN (LOS ASCENDIENTES, DESCENCIENTES, HERMANOS…), CON LOS QUE CONVIVAN […], el autor SERÁ CASTIGADO CON LA PENA… MENOS GRAVE.

Vueltos a centrar en el punto nº 2 pero variando los protagonistas, diremos que se trata de un delito de violencia doméstica familiar cuando éste sea físico-familiar llevado a cabo en todas aquellas relaciones cercanas por ascendencia, descendencia o hermandad, consistente, al igual que en el anteriormente analizado 153.2, en el mero empujón aun cuando éste no cause lesión.

La diferencia más reseñable estriba en que, a diferencia de todos los anteriormente analizados, para poder aplicar el presente tipo penal, SÍ SE REQUIERE CONVIVENCIA, coincidiendo con el resto de los de género (153.1) y familiar (153.2) en que NO REQUIERE HABITUALIDAD; basta con un episodio esporádico o puntual.

Cambiados los protagonistas, pero manteniendo el concepto de los anteriores, cualquier maltrato de obra doloso aun sin lesión (golpe, torta, patada, empujón, tirón de pelo, …) conlleva, en caso de su conocimiento por funcionario público, la inmediata detención… SIEMPRE QUE EXISTA CONVIVENCIA. El legislador lo deja igual de claro: CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA QUEDA PROSCRITO EN LOS CÍRCULOS DE CONVIVENCIA FAMILIAR.

¿ME ESTÁS DICIENDO QUE BASTA CON UN SIMPLE GOLPEO?

Quien lo dice no soy yo, si no el legislador:

Artículo 153

  1. EL QUE cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión de menor gravedad de las previstas en el apartado 2 del artículo 147, o GOLPEARE O MALTRATARE DE OBRA A OTRO SIN CAUSARLE LESIÓN, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad AUN SIN CONVIVENCIA, […] SERÁ CASTIGADO CON LA PENA… MENOS GRAVE.

¿PERO QUÉ ES ESO DEL MALTRATO DE OBRA SIN CAUSARLE LESIÓN?

Dice el diccionario del español jurídico que bastará con el golpeo, consistente éste en cualquiera de sus múltiples variables: un empujón, un tortazo, un pellizco, un agarre coercitivo… refrendando, en el tipo objetivo, el concepto del legislador: CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA QUEDA PROSCRITO EN LOS CÍRCULOS DE AFECTIVIDAD O FAMILIARES CON CONVIVENCIA.

¿PERO TENDRÁ QUE HABER LESIONES NO? ¿O TENER ÉSTAS UNA CIERTA INTENSIDAD? ¡QUE VOY A PRIVAR DE LIBERTAD!

LA RESPUESTA ES: NO. Es delito público y menos grave por sí solo, aunque dichas lesiones sean inexistentes. El concepto del legislador vuelve a resultar meridiano: LO QUE SE CASTIGA NO ES LA CONSECUENCIA, SI NO LA ACCIÓN POR LA CUAL LOS POLICÍAS ENTRAMOS EN ESCENA.

¡PERO TENDRÁ QUE DENUNCIAR!

ROTUNDAMENTE NO. SIMPLEMENTE SE TIENE QUE COMUNICAR. Conocido el delito por medio del requerimiento o visualización directa, de poco vale el famoso pero no quiero denunciar…. Conocido el delito, público como casi todos, con una pena aparejada menos grave en todas sus variantes, quien denuncia es el policía interviniente, debiendo proceder LECrim mediante a la inmediata detención y puesta a disposición.

Allá ellos y su deseo de resarcimiento de la responsabilidad civil subsidiaria. Si la policía entra en escena, la penal es la que manda.

Si no dudo cuando el autor es él, ¿por qué me lío cuando lo es ella? Ante esa tesitura hagámonos la siguiente pregunta: ¿Cómo procedería si la víctima fuera ella? Si la respuesta es detener, en tal caso, ES JUSTO COMO DEBO PROCEDER.

Debe desterrarse de una vez por todas los nefastos y victimizantes comentarios del tipo “si no denuncias no hay nada que se pueda hacer”; “si lo haces tú te vienes, pero si lo hace ella aquí no pasa na… ya sabes cómo está la Ley en España…”, que no hacen otra cosa que evidenciar la más absoluta falta de conocimiento de los actuantes que, requeridos por un particular que pide ayuda, en lugar de solucionar un problema alimentan con su inacción y paupérrima gestión el aumento de la cifra negra de los delitos además de la segunda victimización.

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