ARMAS PROHIBIDAS: cuando el comercio se vuelve delito

ARMAS PROHIBIDAS: cuando el comercio se vuelve delito

9 agosto, 2020 0 Por Erick Nos

AUTOR: FERNANDO CORNAGO

La tenencia de armas prohibidas que no son de fuego y su uso ilícito en ciertos contextos sociales parece, desgraciadamente, haberse puesto de moda. Raro es el fin de semana o festividad en que tanto los informativos como las páginas de RR.SS relacionadas con el sector de la policía no se hacen eco de hechos lamentables, normalmente asociados a lesiones graves e incluso muertes.

De un tiempo a esta parte parece haberse conseguido inculcar a ciertos sectores policiales la importancia de sacar cualquier arma que aun siendo legal se porte indebidamente en la vía pública, especialmente si se trata de armas prohibidas por el peligro por definición que su misma existencia entraña.

Se le podría dar muchas vueltas al concepto, pero por ser concretos en el asunto y como núcleo del artículo, diré que VENDER UN ARMA PROHIBIDA ES DELITO.

Seguro que a muchos de los lectores llegar a la última O de “DELITO” ha provocado el arqueo asimétrico de sus cejas, por lo que a continuación detallaré, como no cabe de otro modo para defender tal afirmación y de semejante trascendencia, el amparo legal con el que esperemos se inicie una nueva tendencia

Según expone el artículo 563 del Código Penal, “La tenencia de armas prohibidas […] será castigada con la pena de prisión de uno a tres años”. Como punto penal en blanco de este delito público de mera actividad debe acudirse a la Jurisprudencia dimanante de los altos Tribunales para intentar darle cordura al asunto.

Como referente en el delito de tenencia de armas prohibidas que no sean de fuego encontramos la Consulta de la Fiscalía General del Estado (Consulta 14/1997) sobre el delito de armas prohibidas, además de la Sentencia vinculante a todo poder público del T.C. (STC 24/2004), basada en la citada Consulta que ratifica los cuatro requisitos necesarios para su consecución establecidos por las múltiples Sentencias que desde el año 2001 viene dictando el Tribunal Supremo.

Centrados en la Consulta, ya en 1997 la Fiscalía General concluyó como delito público y menos grave, lo que hoy en día conocemos como “tenencia dinámica”, cuyas exigencias se colmarían en caso de darse cualquiera de estas tres conductas:

  1. COMERCIAR con armas prohibidas
  2. PORTAR armas prohibidas en establecimientos públicos y lugares de reunión, concentración, recreo o esparcimiento
  3. UTILIZAR armas prohibidas sin adoptar las medidas necesarias para no causar peligro o daños a personas o cosas

Habiendo quedado sobradamente respaldados por la Jurisprudencia existente los puntos b) y c), a continuación, analizaremos el gran desconocido, que no es otro que el del COMERCIO DE ARMAS PROHIBIDAS.

Según nuestro Reglamento de Armas, aprobado por el R.D. 137/1993 de 29 de enero, se establecen como prohibidas aquellas que figuran en los artículos 4 y 5 de dicho texto normativo, siendo las enumeradas en el primero de ellos sobre las que recae una prohibición absoluta hasta el punto de no poder existir y de restringidas a particulares las enumeradas en el segundo, con las excepciones que para los sprays de defensa y navajas de apertura manual con longitud de hoja superior a 11 cm en el mismo se establecen.

Centrados en el delito consistente en el comercio con armas prohibidas debemos tener claro en qué consiste el verbo nuclear del precepto: COMERCIAR. Para ello, acudiremos al Diccionario del Español Jurídico, según el cual “comerciar” consistirá en “negociar vendiendo o permutando géneros”.

Como cualquier lector del presente artículo habrá concluido ya, el comercio de este tipo de armas no resulta actualmente problemático por inexistente al menos de manera pública debido al control de las FFCCSS en los diferentes establecimientos públicos (resultando no obstante recomendable revisar de vez en cuando y sin uniforme ciertos lugares de venta genérica extensiva y/o especializada en el sector para verificar qué se dispone tanto en el expositor como en la trastienda), si bien parece haberse dado un auge a través de ciertas aplicaciones que ofrecen al vendedor cierto anonimato o, cuando menos, serias dificultades de localización.

Además de la venta presencial como pueden ser ciertos bazares o algunos puestos dentro de una feria medieval o ambulantes en época estival, casi finalizada la segunda década del año dos mil la tecnología de las redes y plataformas sociales se ha constituido como un medio vinculante para la perpetración de múltiples delitos, entre ellos el que analizaremos a continuación y que, salvo en casos muy concretos, pasa desapercibido.

Entre las aplicaciones por excelencia de compraventa de artículos varios encontramos algunas como Wallapop, Milanuncios, Vibbo… en las cuales perfiles discretos, cuando no ficticios o anónimos, ponen a disposición de cualquiera con acceso a las mismas todo tipo de armas prohibidas de rastreo imposible y alta peligrosidad real y reiteradamente demostrada.

IMAGINEMOS LA SIGUIENTE SITUACIÓN ¿CÓMO PROCEDERÍAS?

  1. Si la respuesta es “Nada”, lo que viene a continuación no creo que sea de tu agrado
  2. Si la respuesta es “Menuda sobrada”, ponte cómodo… que a continuación te daremos motivos para engrilletarlo

En vista de conductas como la expuesta y por medio de nuestros cursos presenciales operativos nuestros alumnos, llenos de argumentos y con las

cosas claras, han hecho suyo un procedimiento encaminado a la eliminación de este tipo de conductas delictivas consistente en la concertación de encuentros con dichos vendedores para proceder a su inmediata detención.

En este momento muchos habrán expirado con cierta fuerza “¡Pero qué dice éste!”, otros habrán arqueado sus cejas hasta un poco más del límite superior conocido “¿¡Cómo!?” y otros habrán negado insistentemente con la cabeza “No puede ser… estos de Netpol van a acabar todos en la trena…”, motivos por los que a continuación justificaremos tal procedimiento que bien argumentado, acabará en condena.

QUEDAR CON QUIEN VENDE UN ARMA PROHIBIDA NO ES PROVOCACIÓN AL DELITO SI NO LA COMPROBACIÓN DEL MISMO

como en innumerables ocasiones ha sentenciado el Alto Tribunal:

S.T.S. 364/2004

No cabe identificar ni confundir el delito provocado con el que ha venido en denominarse DELITO COMPROBADO, que tiene lugar cuando la actividad policial, sin quebrar legalidad alguna, pretende descubrir DELITOS YA COMETIDOS, generalmente de tracto sucesivo, toda vez que en estos supuestos el agente no busca ni genera la comisión del delito, si no allegar las pruebas de una ilícita actividad ya cometida o que se está produciendo.

LA POLICÍA TIENE LA OBLIGACIÓN DE DETENER AL DELINCUENTE IN FRAGANTI

LECrim 492

La Autoridad o agente de policía judicial tendrá OBLIGACIÓN de detener:

1º: A cualquiera que se halle en alguno de los casos del artículo 490 (Al delincuente “in fraganti”)

** Se recomienda la lectura de este otro artículo:

https://www.netpol.es/blog/2018/12/interviniendo-minimamente-se-puede-no-detener/

LA VENTA DE ARMAS PROHIBIDAS ES UN DELITO FLAGRANTE

LECrim 795.1

1º. Se considerará delito flagrante el que se estuviese cometiendo o se acabare de cometer cuando el delincuente sea sorprendido en el acto

Si la venta de armas prohibidas es un delito y el arma prohibida se está vendiendo en el momento en el que la estamos visualizando… ¿ALGUIEN NO VE LA FLAGRANCIA?

EXISTE URGENTE NECESIDAD DE INTERVENIR DEBIDO AL RIESGO DE DESTRUCCIÓN / SUSTRACCIÓN DE LAS PRUEBAS DEL DELITO

LECrim 282

La Policía Judicial tiene por objeto y será obligación de todos los que la componen, averiguar los delitos públicos que se cometieren en su territorio o demarcación; practicar, según sus atribuciones, las diligencias necesarias para comprobarlos y descubrir a los delincuentes, y recoger todos los efectos, instrumentos o pruebas del delito de cuya desaparición hubiere peligro, poniéndolos a disposición de la autoridad judicial.

¿Creéis que en base a las estadísticas del anuncio VA A PERMANECER MUCHO TIEMPO A LA VENTA?

DEL DICHO, AL HECHO…

Entre las múltiples intervenciones llevadas a cabo tras la explicación del delito y la propuesta del procedimiento en los diferentes cursos presenciales, encontramos las de un buen amigo (D.Z.C.) que, con los conceptos claros y una concienciación envidiable, ha comenzado a perseguir este tipo de delitos procediendo a la detención de sus autores. Sin ninguna duda una (de muchas hasta ahora hechas y otras que están por llegar) gran intervención que a buen seguro conseguirán hacer de su demarcación un lugar más seguro tanto para la ciudadanía como para la propia policía.

Con todo esto se pretende decir que la venta de armas prohibidas a través de este tipo de aplicaciones pone en circulación, a una colectividad indeterminada e incontrolada de personas por medio de un solo “click”, armas con especial capacidad lesiva que generan un riesgo altísimo y manifiesto para la seguridad ciudadana. Con ello además el vendedor obtiene un beneficio económico por hacer que las calles en las que nuestros seres queridos hacen su vida diaria y nosotros ejercemos nuestras funciones sean objetivamente más inseguras. ES NUESTRA MISIÓN ACABAR CON ESTA IMPUNIDAD.

“Los miembros de las Fuerzas de Seguridad tienen el derecho y la obligación de defender la seguridad y el orden, persiguiendo el delito en todas sus manifestaciones. Es su misión acudir allí donde se detecte la existencia de aquél, procediendo siempre, bajo su responsabilidad en caso de extralimitaciones inadmisibles, con racional cautela y también con racional espíritu investigador”

STS 792/2001

NO EN MI (NUESTRO) TURNO 

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